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Paraísos fiscales

Hoy quiero dar difusión a un post del fantástico blog No sin mi bici. No sólo habla de ciclismo, ya veréis. Más bien habla de cómo se ve la vida subido en una bicicleta.

El tema de hoy: los paraísos fiscales.

Cómo hacer crac

El duende está mirando a los peces.
Tiene el poder de detener el tiempo y de leer algunas mentes.
Por eso no se mueven las agujas del reloj que cuelga en la pared.
Ella tampoco se mueve.
Ahora todo está quieto en la casa,
el duende, la tortuga, el reloj.
Todo salvo los peces, y cada uno tiene un nombre para ella.

El duende mira a los peces.
Lleva tanto tiempo observándolos que ya los comprende un poco,
sospecha sus motivaciones, imagina sus sueños.
Pero no anota nada, nada registra en un papel.
Sólo disfruta de este regalo que le dio la vida:
unos peces, dentro de un mundo, dentro de su propia casa.

Hace un rato, cuando todavía corría el tiempo,
fue a cambiar un filtro y se ha quedado mirando a los peces.
El duende sumergió su corazón en ese mundo de agua
y detuvo el tiempo, una vez más.
Cuando ella lo decida, dejará de observar el acuario.
El segundero del reloj de la pared retomará su marcha innegociable
y ella volverá a otro de sus mundos.
Éste es más grande, más frecuente,
y está lleno de hojas, de grandes montañas, de un patio,
de cada frío, de la imagen de otra casa.

Ella, el duende, sale de casa.
La tortuga comienza a recorrer el pasillo.
Los peces continúan persiguiendo sus sueños.
El reloj de la pared vuelve a marcar cada minuto.

Plus rien ne m’étonne

Calor.

Pero de ese que no es asfixiante.

Noche cerrada, de hecho, ya es mañana.

Por las ventanas, abiertas de par en par, entra el aire y se oye la ciudad. Las teles de los vecinos, sus radios, algún rezagado limpiando sus cacharros.

Dentro de unas pocas horas, toca levantarse para ir a trabajar.

Y solo se que lo que debería hacer, antes de meterme en mi cama, es bajarme con dos amigos (que saben perfectamente quienes son), a untarnos a cubatas, hablar hasta las tantas, y Dios sabrá mañana. Y los tres sabemos de que bar en concreto estamos hablando.

¿Por que nos hacemos la vida tan dificil a veces?

Para muestra un botón

Estoy convencido de que es posible una participación de todas las personas en el gobierno de un estado, incluso en la redacción de las leyes y de la más básica de todas ellas: la constitución.

Hay quien intenta hacernos creer que esto no es posible, y lo tienen fácil porque en nuestra cultura no hay demasiados ejemplos de esto. Y los que hay son ignorados sistemáticamente, no se enseñan, no se habla de ellos. Hace unos días escuché a un político decir, como si de un axioma se tratara, algo así como “sin parlamento no hay democracia”, lo cual es, por lo menos, cuestionable.

Os dejo aquí un botón, un pequeño ejemplo que demuestra que una mayor participación SÍ ES POSIBLE:

Islandia coordina su constitución mediante la web social.

http://noticias.es.msn.com/msn/20-minutos/noticia.aspx?cp-documentid=158196395

Hoy no tengo nada más que aportar, la verdad

Había sido forzado a dimitir en enero del 2009…

Un silenciado movimiento, lo había puesto contra las cuerdas.

Ayer, empezó el juicio. No el de la historia, ni el divino, si no uno mucho más humano, aunque no por ello menos increible. El primer ministro Islandes, Geeir H. Haarde se enfrenta a la corte por negligencias “graves”que cometió durante su mandato y que fueron parte imprescindible de la crisis bancaria que dejó al pais en la bancarrota.

El (será un antisistema?) calificó el juicio como una “farsa” y se declaró inocente, el fiscal pidió que se le condenara por desoír las advertencias.

Islandia. 2011. Quiza ellos no sepan que es imposible…

VIAJES

Cuando los famas salen de viaje, sus costumbres al pernoctar en una ciudad son las siguientes: Un fama va al hotel y averigua cautelosamente los precios, la calidad de las sábanas y el color de las alfombras. El segundo se traslada a la comisaría y labra un acta declarando los muebles e inmuebles de los tres, así como el inventario del contenido de sus valijas. El tercer fama va al hospital y copia las listas de los médicos de guardia y sus especialidades.

Terminadas estas diligencias, los viajeros se reúnen en la plaza mayor de la ciudad, se comunican sus observaciones, y entran en el café a beber un aperitivo. Pero antes se toman de las manos y danzan en ronda. Esta danza recibe el nombre de «Alegría de los famas».

Cuando los cronopios van de viaje, encuentran los hoteles llenos, los trenes ya se han marchado, llueve a gritos, y los taxis no quieren llevarlos o les cobran precios altísimos. Los cronopios no se desaniman porque creen firmemente que estas cosas les ocurren a todos, y a la hora de dormir se dicen unos a otros: «La hermosa ciudad, la hermosísima ciudad.» Y sueñan toda la noche que en la ciudad hay grandes fiestas y que ellos están invitados. Al otro día se levantan contentísimos, y así es como viajan los cronopios.

Las esperanzas, sedentarias, se dejan viajar por las cosas y los hombres, y son como las estatuas que hay que ir a ver porque ellas no se molestan.

Julio Cortázar

Mayo del 2011

43 años desde el 68.

Y toda una vida escuchándolo… como si no se hubiera movido la historia, ni la calle, desde entonces. Como si no hubiéramos convertido las aceras en trincheras.

Han pasado 43 años. Es mayo, nuestro mayo.

Y llevo toda la vida esperándolo.

Compañero, nos vemos en la plaza.

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